Hablar de Bambino…Hemos hablado tanto…, tantas veces hemos escrito de Bambino y son tantos los datos y los informes que hemos facilitado a compañeros y a medios sobre su vida y su arte, que a estas alturas, cuando queremos esbozar su figura antes de hablar de su muerte-ignoramos en realidad si bebemos en nuestra propia fuente o degustamos el néctar de tantas y tantas crónicas de otras plumas que también supieron de su personalidad, de la dulzura de su voz, de su pose artística en todas y en cada una de sus actuaciones, llenas todas de empaque y majestuosidad.

Porque su sello artístico como intérprete de la canción flamenca, nunca como rumbero como lo han querido encasillar, ha tenido siempre un deje especial, un aire distinto y un sabor insuperable por su innegable dominio del compás, por su conocimiento del cante en su más delicada esencia y por esa melodía cargada de sentimientos y de amor en el
pentagrama más sutil de la música flamenca.

Nuestro respeto por la rumba, en la que con tanta dignidad ha entrado figuras de la historia, desde aquella Pepa de Oro hasta las mismísima Pastora Pavón, pasando por Pepe el de la matrona, Bernardo el de los lobitos, Antonio el Sevillano, Manolo Maera, la Camboria, Maruja Garrido, Dolores Vargas, la Polaca, Amina, el Pescaílla y Peret, por citar sólo algunos nombres. Pero es que Miguel Bambino, además de rumbero, ha sido algo diferente como así lo reconoció públicamente una vez esa figura que se llama Peret.

Nace Miguel vargas Jiménez en Utrera, en plena calle Nueva, el día 12 de Febrero de 1940, hijo del matrimonio gitano compuesto por Manuel Vargas Torres-Chamona y Francisca Jiménez Ramírez-Frasquita, recibiendo las aguas del bautismo en la parroquia de Santiago, de manos de aquel Don Pedrito, más bueno que una sólea de Fernanda.

Tras su paso por las escuelas gratuitas de Colegio Salesianos, donde destacaba como un extraordinario defensa central de las características de aquel Antúnez también gitano del Sevilla, entra en la barbería con su padre y, en su adolescencia, sufre su primer fracaso de amor porque aquella prima gitana no le hacía caso como él quería.

En uno de los primeros Potajes Gitanos se queda con aquella forma de cantar y bailar el <<Chiquillo>> de Carasone, Diego el de Gloria, y al hacerlo suyo, surge el nombre de Bambino.

Gitanillo de Triana que lo sabe y que viene a verle, se lo lleva a la Real Venta de Antequera que regentaba y de allí a Madrid, al Duende, el tablao flamenco de su suegra, la inmarcesible Pastora Imperio. Del Duende a Pasapoga y a las cuevas y de allí al cuadro flamenco de Los Canastero, en la madrileñísima calle Barbieri, donde el genio del arte, Caracol, se fija en él y al cabo de unos días le manda hacerse tres trajes de calle y le sitúa por delante para que exponga su grandeza y su expresión artística, tanto en el cante como en el baile, pues ahí radica uno de los mayores encantos de la calidad flamenca de este chaval de Utrera que a raíz de entonces vuelve loco a todo Madrid. Ya le escriben canciones Salvador Távora, José Ruiz Venegas y Alfonso Carlos Santisteban. Ya, en olor de multitud, entra a formar parte del espectáculo de Torres Bermejas, compartiendo papel estelar con la Paquera y Faíco, ganando quinientas pesetas cuando otras figuras señeras del cante solo cobraban ciento cincuenta. Ese maestro de editoriales que se llamó César González Ruano se quedo prendado de su especialísima forma de jugar con el cuerpo y su chaqueta y le publicó un artículo en el diario Pueblo titulado << A vueltas con la ortodoxia>>.

Generoso y abierto con todos lo utreranos que llegaban al tablao de la calle mesonero Romano, también nosotros, familiar de sangre, tuvimos la oportunidad de conseguir de Miguel la amistad y el contacto con gentes importantes de aquel Madrid que se rendía a sus pies y así tuvimos la inmensa suerte de compartir mesa algunas noches con Bobby Deglané, Pepe Nieto y Evaristo Acevedo, amén de conocer a muchos artistas con lo que todavía hoy mantenemos amistad. Fuimos testigos de una entrevista que le realizó el crítico teatral Angel Laborda, dedicándole dos paginas del famoso rotativo Ya.

Ya también la discografía de Bambino subía hasta ese conseguido número de casi quinientos temas grabados, musicando canciones de Quintero-León-Quiroga, Solano, Benítez Carrasco, Armando Manzanero y el jerezano Manuel Alejandro, Barcelona, Valencia y todos los puntos de España saborean la mieles exquisitas de este gitano de Utrera, donde la rumba, por supuesto, pero también el bolero, la cantiña y la balada y, sobre todo, la bulería, sonaban con ese ritmo distinto, con esa cadencia escénica y con ese son de sublime armonía en un puro ambiente de locura, cuando Miguel jugaba con sus brazos en el aire y paraba el tiempo a compás, en majestuosa postura de sabor a cante grande.


 

¡HA MUERTO BAMBINO ¡

Primera parte del articulo escrito por Manuel Peña Narváez para la revista utrerana Via Marciala en el número de Junio de 1999, un mes después de la perdida de nuestro admirado artista.

En los salesianos de Utrera

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Jugando de portero al Futbil

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Bambino y su madre Frasquita

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Actuaciones en Madrid

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