Y, como tenía que suceder, el día cinco del mes cinco, cuando las manillas del reloj de la muerte buscaban esa hora lorquiana de los clarines del miedo de las cinco de la tarde, en su cama del polígono El tinte de casa de su hermana María-siempre a su lado-, Bambino miró detenidamente a ésta, esbozo tímidamente una sonrisa…y cerró los ojos.

Nosotros lo supimos en seguida y sin meditar siquiera en la tragedia establecimos contacto con los compañeros del periodismo y demás medios de comunicación, ahogando nuestras palabras en cada comunicación, en cada respuesta a preguntas, porque, minuto a minuto comprendimos, cada vez con más tristeza y mayor convencimiento a un tiempo, que Utrera acabada de perder a uno de sus mejores artistas de todos los tiempos.

Al día siguiente, toda la prensa provincial y nacional se ocupó del tema. Muy de mañana, se instalo la capilla ardiente en el presbiterio bajo del altar mayor de la parroquia de Santiago, toda vez que en la tarde-noche de su vela no pude conseguir un lugar apropiado para ello. Durante todo el día seis de mayo Santiago fue un continuo desfilar de gentes; autoridades, cámaras, micrófonos, artistas, coronas…, juventud, mucha juventud y mucha gitanería. Lágrimas…, muchas lágrimas.

En la hora del funeral, más de tres mil personas entre el interior de la iglesia y todo lo que es porche de Santiago…Juana la el Revuelo, Curro de Utrera, Curro Durán, marqués de Murrieta, Alcalareño, Gaspar de Utrera, Pepe de Lucía, Chiquetete, Chato de Utrera, Martín Revuelo, Manuel Mairena, Rafael Torres, Paco del Gastor, los del Arte y Compás, María Jiménez, Pepa la de Benito, Turronero, Cuchara, Nano de Jerez, Bernarda, Pepa, Enrique Candela, el Pele, Manolo Domínguez, Cabrillero, José de la Buena, Ramón Priego, Gaspar de Perrate, la Campano, Manolo Orta, Tate Montoya, Parrás, Antonio Vilches, el Extremeño, Niño José Manuel, Pitín, los de Calle Nueva, Corporación Municipal, Hermandad de los Gitanos…Más de tres mil personas entre interior del templo y lo que es porche de Santiago.

Terminado el funeral y al asomarse el féretro en lo alto de la escalinata de Santiago, la mayor ovación que habíamos oído nunca. Todas una emoción imposible de saberse describir. Para su traslado al cementerio, coches y más coches. Pero la gente joven dice que no. Más de cuatrocientas personas jóvenes andando, tras el cadáver de Miguel, desde la parroquia hasta el campo santo. La escena de dolor se recrudece allí…, la emoción, el llanto, el pellizco encogido en el cuerpo y en el alma…, la ovación de nuevo mezclada con los últimos rezos de un joven padre salesiano.

Utrera y el mundo flamenco y los gitanos dijeron adiós a Bambino. Cuando regresábamos para el pueblo con Manuel de Angustia, su tío, y Diego Jiménez, su primo hermano, sólo se nos ocurría decir: ¡indudablemente Bambino era un artista de una inmensa categoría¡…

INFORMATIVOS TELEVISIÓN 5-MAYO-1999
FALLECIMIENTO BAMBINO

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